Alberto Romero

 

 

 

 

 

 

Prohibida su reproducción, salvo que se mencione al autor y la fuente

 

Por Jorge Arturo Flores

 

Novelista y cronista, Alberto Romero proviene de una familia tradicional de Chile, es decir, poseía una situación acomodada, difícil de encontrar en la mayoría de sus pares. Conoce iguales en Alberto Blest Gana, Luis Orrego Luco y Joaquín Edwards Bello. Provisto de una sensibilidad social que lo caracterizó toda la vida, (que se despertó cuando hizo el Servicio Militar), se sumergió en el mundo “de los hombres caídos que habitan espacios sórdidos y viven existencias sin salida” (Maximino Fernández).
Después de su horario de trabajo, durante la noche, Romero salía a recorrer la ciudad, observando el submundo urbano, grabando los caracteres y personas, buscando alimento para nutrirse de una realidad que no era la suya, pero que la hizo tal y la plasmó en sus escritos.(Una forma de investigar que se parece un poco a la del escritor chileno Mariano Latorre y, guardando las debidas distancias, Proust). Le interesaban los personajes anónimos de la ciudad, las personas sin destinos, sumergidos en sus miserias. No hizo denuncia en su trabajo, sino se apegó a un naturalismo que fue necesario en su época para que la sociedad se cerciorara de una situación que no contemplaba o asumía. Para ello, es minucioso e investigador. Utiliza en su quehacer un estilo recio, duro sin aditamentos. Muestra y describe con cierta distancia, como González Vera, aunque su trabajo toca fondo en el corazón del lector. No es una obra panfletaria ni se convierte en denuncia social, reiteramos, aunque la temática, de por sí explosiva, pudiere llevar a pensar que transitar por esos caminos.
Su obra maestra es La Viuda del Conventillo. Es la vida de doña Eufrasia, la viuda del conventillo, sus malhadados amores con un joven que luego se transforma en rufián, los problemas de su hija Mena y la imagen del italiano comerciante que ama en silencio. Un dibujo acertado, dolorido, fuerte, que emociona. Hay otros personajes secundarios: hampones, policías, borrachos, prostitutas, rufianes, peones, donde el odio y el amor, además de la sobrevivencia, son factores que inundan la vida de los seres hundidos en la miseria económica y espiritual.
El criollismo urbano y popular de Romero, ya sea en su temática, caracterización, ambiente, habla, etc. conoce otros referentes en Marta Brunet, Luis Durand, Juan Godoy, Nicomedes Guzmán, Alfredo Gómez Morel, Armando Méndez Carrasco, Luis Rivano, Luis Cornejo.
Alberto Romero es uno de los grandes escritores chilenos. Los ecos de su ardua y permanente labor literaria aun perviven en nuestros días (Sociedad de Escritores de Chile, Feria del Libro y Premio Nacional de Literatura). No obtuvo en vida, mereciéndolo, al igual que otros grandes como Vicente Huidobro y María Luisa Bombal, el citado Premio Nacional.

Rasgos biográficos

Nació en Santiago de Chile en el año 1896. Estudió en el Colegio de los Padres Franceses. Colabora en Las Ultimas Noticias, revista Zigzag y Diario Ilustrado. Trabaja en la Caja de Crédito Hipotecario, donde jubila en 1950.A partir de entonces se radica temporalmente en Viña del Mar. Fundador de la revista de Chile en Argentina. Fue uno de los creadores de la Sociedad de Escritores de Chile. La presidió en 1939. También uno de los organizadores de la Primera Semana del Libro Chile en 1933. Fue artífice para la institución del Premio Nacional de Literatura (1942). Perteneció a la Alianza de Intelectuales de Chile, al Instituto Chileno Colombiano de la Cultura, al PEN Club y a la Comisión Chilena de Cooperación Intelectual. Representó a Chile en España en los tiempos de la Guerra Civil
Muere a la edad de 85 años en 1981. Sus restos fueron velados en el Club de la República.

 

Libros publicados

Alberto Romero publicó ocho novelas y dos libros de crónicas. Su temática se reitera en su producción novelesca, aunque no daña la perspectiva artística del escritor.

Memorias de un amargado, 1918
Buenos Aires espiritual, 1922
Soliloquios de un hombre extraviado, 1925
Soy un infeliz, 1927
La Tragedia de Miguel Orozco, 1929
La viuda del conventillo, 1930
La novela de un perseguido, 1931
Un Milagro, Toya, 1932
La mala estrella de Perucho González, 1935
España está un poco mal, 1938

Texto: Jorge Arturo Flores

Foto: Memoria Chilena

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