CARLOS RUIZ TAGLE

Prohibida su reproducción, salvo que se indique el nombre del autor y la fuente.

 

Rasgos biográficos

Nació en Santiago de Chile el 12 de febrero de 1932. Hijo de don Carlos Ruiz Tagle Vicuña y de doña Elena Gandarillas Salas. Estudió en el colegio Saint George y posteriormente en la Facultad de Agronomía dela Universidad Católicade Chile. Recibió el titulo  en 1954. Administró el fundo La Esmeralda, propiedad de su padres y otras predios en Chimbarongo y Teno. Colaboró en el proyecto Aerofotogrametrico y fue editor de Publicaciones del Instituto de Capacitación e Investigación en Reforma Agraria. Desarrolló labores de creación de bibliotecas técnicas en Colina, Curacavi, San Francisco de Mostazal. En 1979 fue nombrado conservador del Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, cargo que ocupó durante doce años, hasta su muerte. Obtuvo el Premio Maria Luisa Bombal (1987) otorgado por la Municipalidad de Viña del Mar, y el segundo premio en el concurso de Literatura Juvenil Marcela Paz. (1990). La Municipalidad de Rancagua lo distinguió con el Premio Oscar Castro (1990). Colaboró en los diarios El Mercurio, La Tercera, La Segunda y en las revistas En Viaje, Rumbos, Qué Pasa, Atenea y otras. Fundó en 1981 la Revista de Santiago. Fue miembro de Número dela Academia Chilenade la Lengua y correspondiente dela Real Academia Española.

Falleció en Santiago en 1991.

El escritor

Cuentista, antologador, novelista, compilador histórico, el escritor Carlos Ruiz Tagle ocupó importante sitio en las letras chilenas.

Dentro de la escasa pléyade de escritores que practicaron en la literatura chilena el difícil género del humorismo, sobresalen sin duda alguna varios próceres, como por ejemplo, Jenaro Prieto (El Socio), Enrique Araya, (La Luna era mi Tierra) Baldomero Lillo (Inasible), Cesar Cascabel (Verdades Eternas), González Vera,  etc.

Entre ellos ocupa especial lugar el escritor Carlos Ruiz Tagle

Poseía un estilo ágil y entretenido, con  fino humor. Alone, el gran critico de Chile, fue más allá y con su aguda sensibilidad decía de su estilo:   “esa claridad leve, esa sencillez maliciosa, esa gracia disimulada, el don crear en unos cuantos rasgos el ambiente, sin decir una sola palabra de más ni dejar palabra de menos…”

A su haber se cuentan varios libros que hablan de esta peculiar característica. Uno de ellos, verbigracia, “ La Revolución en Chile”, que escribió junto al escritor Guillermo Blanco, es la summa de muchas cualidades. El texto en cuestión tuvo gran éxito entre los lectores e hizo reír a muchos. Trata sobre la aventuras de una mujer norteamericana, Sillie Utternut, en su paso por Chile y las vicisitudes que corrió frente a un país tan bueno “para echar la talla”. Este libro fue publicado bajo seudónimos y al cabo de treinta años se supo de sus autores.

Tuvo un éxito asombroso. Hasta 1973 había alcanzó 21 ediciones con 110.000 copias, todo un récord en un país que no se caracteriza por el exultismo artístico.

Como todo escritor que labra el humor, sus relatos están inmersos en la pátina autobiográfica (Dicen que Dicen, Memorias de Pantalón Corto y la Edad del Pavo), donde el mirarse y reírse de si mismo es una nota predominante.

Pero si bien su pluma se regocijó en estos avatares, no se oculta su paso por otros campos del saber, como por ejemplo, su preocupación por la historia, engendrando varias antologías de ciudades chilenas, detalle éste que no se considera a menudo en el estudio de su obra.

Asimismo, tiene un texto con reflexiones sobre ciertos hombres que él caracterizó como “Antifrivolos”, donde nuevamente apreciamos la pluma irónica, fina, amena y aguda, buceando en las almas de esos personajes y mostrándonos facetas ocultas que el común no conoce.

Eso habla muy bien de su agudo sentido de la ironía y, por supuesto, del talento para percibir los detalles que, reiteramos, el común no contempla.

Hay juicios sobre su persona  que  demuestra el permanente sentido del humor, como por ejemplo, su visión de la puerta de entrada al Museo Vicuña Mackenna, la cual era tan estrecha que él decía: “ esta puerta está buena para el Conservatorio de Música, porque hay que entrar de canto”.

Los libros

Memorias de pantalón corto, 1954

Dicen que dice, 1959

Revolución de Chile 1962

Después de la campaña, 1967

Primera instancia, 1969

Cortometrajes, 1974

Bibliografía anotada sobre educación de adultos en América latina

Cuentos de Santiago, 1978

Quien es quien en las letras chilenas, 1978

Santiago, nueva antología, 1981

El jardín de Gonzalo, 1982

Antología de Casablanca, 1982

Antología de Melipilla 1982

Antología de Rancagua, 1982

Antología de Mostazal, 1983

Antología de Viña del Mar, 1983

Memorias de pantalón corto 1985

Antología de Ovalle, 1986

El lloradero, 1986

Antología de Talagante, 1987

El cementerio de Lonco 1987

Antología de Graneros, 1988

Antología del trabajo, 1988

La edad del pavo, 1990

Los antifrivolos, 1992j

TEXTO: Jorge Arturo Flores

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