DANIEL RIQUELME

 

 

daniel-riquelmeProhibida su reproducción, salvo que se indique nombre del autor y la fuente 

Por Jorge Arturo Flores

Rasgos biográficos

Nació en Santiago de Chile en 1854. Su hermano Ernesto fue guardiamarina de la corbeta Esmeralda que sucumbió en Iquique. Hizo sus humanidades en el Instituto Nacional. Allí fundó el periódico El Alba. Ingresó a la escuela de leyes de la Universidad de Chile, sin terminar sus estudios. En 1875 ingresa como funcionario al Ministerio de Hacienda. En 1879 se desenvolvió como corresponsal de guerra del diario El Heraldo de Santiago. Fue redactor de La Actualidad de Lima y fundó el diario La Situación de Lima, que llegó a ser el Diario Oficial. Fue Secretario de la Aduana del Callao. Llegó a ser Jefe de sección en el Ministerio de Industrias y Obras Publicas (1888) y luego Subsecretario de esa cartera. Se desempeñó por ultimo como Inspector de Escuelas técnicas y profesionales. Usó el seudónimo de “Conchalí” en mucho de sus artículos.

Murió en Lausanne, Suiza, el 9 de agosto de 1912.

 

 

El escritor

 

Cuentista, periodista, cronista. En general, la historia literaria de Chile trata a Daniel Riquelme como cronista y autor de cuadros de costumbres, restándole en cierta forma su categoría de creador. Sin embargo, la producción del autor nos revela que supo fundir acertadamente las características propias de un cuadro de costumbres con la anécdota propia del cuento. Y en estas materias Riquelme contaba con un poderoso arsenal de conocimiento militares, pues participó como corresponsal del diario El Heraldo en la Guerra del Pacifico, conflagración en que nuestro país se vio obligado a intervenir, venciendo a los que se unieron para atacarnos.

Riquelme debe ser considerado como un cuentista, atendido el hecho que sus publicaciones así lo atestiguan

El tema bélico, presentando por Daniel Riquelme al público chileno de la época, sirvió para conocer in situ las actividades y “chascarrillos” que provocaron la puesta en marcha de los regimientos. La visión humana y humorística de los soldados en medio de la presión, es un certero dibujo de Daniel Riquelme, que en estos campos, se manejó con tino, mostrando virtudes del lenguaje, en especial cierta claridad, alguna sencillez y la transparencia propia de los artículos periodísticos.

La lectura de su trabajo se hace interesante, más aun si sabemos de qué fuentes provienen y que lo tuvieron como privilegiado espectador de la justa guerrera. Sirve también para sumergirse un poco en la atmósfera de aquellos tiempos y conocer lo que pasaba por las emociones de aquellos valientes que partieron a pelear con sus vecinos.

Riquelme muestra el amplio abanico de clases sociales insertas en la guerra, pero se queda más en el boceto de los valientes soldados, todos provenientes de la clase baja y que, por reclutamiento forzoso, tuvieron que marchar a la batalla. De esta forma, da pie para consagrarlo como uno de los primeros autores chilenos que se preocupa de la caracterización del roto chileno, aquel hombre bravío, pero humilde, que no tuvo reparos a la hora del combate, cuando la condición física era mínima, de llegar a extremos tales como beber de un poderoso activante, la chupilca del diablo (aguardiente con pólvora), para vencer a sus antagonistas.

Hay humanidad y reconocimiento en el trato a sus héroes. Escribe sobre ellos con cierta ternura y los convierte en protagonistas, no con pies de barro, sino en seres que luchan, no tan solo contra el enemigo, sino con los innumerables obstáculos que le puso la naturaleza y los involuntarios errores de quienes dirigían la acción.

De los cuentos célebres, sobresalen sin duda el ya muchas antologado, Coquimbo. Pero no hay que olvidar otro, La Derrota de Calama, que muestra las condiciones humorísticas de Daniel Riquelme y el trazo acertado de un hombre de pueblo que, vista la ocasión, se aprovecha de ella.

Junto a Olegario Laso Baeza, Daniel Riquelme forma el primer contingente de escritores que tuvo como temática de sus textos la actividad militar, con la diferencia que Riquelme, repetimos, fue espectador privilegiado de la justa, por lo que su quehacer es más importante a la hora de las calificaciones.

Sin embargo, como en todo orden cosas, especialmente en el ámbito literario, su esfuerzo artístico no ha sido reconocido como se debiera.

No olvidemos, finalmente, que a Daniel Riquelme le preocupó el acontecer histórico de su patria y también las costumbres de sus ciudadanos, para lo cual publicó, ya sea al través de innumerables artículos periodísticos o libros, sus impresiones sobre el tema.(JAF)

 

Libros publicados

 

Chascarrillos Militares 1888

Bajo la Tienda

La revolución del 20 de abril de 1851 (1893)

El incendio de la iglesia de la compañía 1893

Compendio de la historia de Chile 1899

Cuentos de la Guerra y otras páginas 1931

Páginas de Sangre de la Historia de Chile 1932

El terremoto del señor de mayo 1905

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