EDUARDO SOLAR CORREA

Prohibida su reproducción, salvo que se indique el nombre del autor y la fuente.

 

duardo solar correa

 

Por Jorge Arturo Flores

RASGOS BIOGRÁFICOS

Nació en Viña del Mar en 1891. Estudió en el colegio de Sagrados Corazones. Posteriormente cursó Leyes, titulándose de abogado. Más tarde su labor deriva hacia la docencia, realizando clases en el Liceo Alemán. Recibió de la Universidad de Chile el título de Profesor Extraordinario de Estética Literaria, siendo también profesor universitario en la Universidad Católica.  Obtuvo un premio otorgado por la Academia de Italia. Perteneció a la Academia Chilena de la Lengua y a la Academia Chilena de la Historia. Escribió en diversos medios de prensa de la época, en especial la Revista Atenea. Falleció en Santiago el 10 de julio de 1935. Tenía 44 años de edad.

 

EL ESCRITOR.

Profesor, abogado, ensayista literario, historiógrafo (a diferencia del historiador),  etc., son los títulos que adornan la vasta trayectoria de don Eduardo Solar Correa en la letras chilenas. La docencia lo absorbió en demasía por lo que su producción literaria, si bien contundente, es parca.

Sobresale en su quehacer artístico la mesura, el equilibrio, el respeto a las formas clásicas del lenguaje y estilo.

Dueño de una honda erudición, su tarea tendió a la didáctica en desmedro un poco de su labor literaria. Pese al extenso conocimiento que poseía en las materias que dominaba, ello no lo tentó y evitó caer en los tradicionales tecnicismos a los cuales son tan proclives quienes, en vida, no han podido acceder a los tronos sociales y académico que sueñan.

Para ello recurren a la jerigonza oscura y detestable.

Don Eduardo Solar Correa, merced a su inclinación didáctica, deviene en textos que son modelo de ecuanimidad, buen criterio, sobresaliendo, reiteramos,  su claridad literaria, no exenta de un estilo sobrio, ajustado a las forma clásicas del lenguaje.

Hay consenso, sin duda, en señalar la importancia de sus trabajos, especialmente las conocidas Semblanzas Literarias de la Colonia, que han seguido editándose, como asimismo, sus antologías poéticas referidas a la poesía hispánica y latinoamericana.

Prácticamente todo es panegírico.

Sin embargo, si bien es nombrado en los panoramas, historias y estudios especializados, no tiene aún, o es lo que percibimos, el eco necesario como para tener un sitial más alto en las letras chilenas. No en vano fue miembro de las Academias de la Lengua y de la Historia. Pero, repetimos, hay en torno suyo una suerte de olvido que no se corresponde con las críticas favorables que tuvo.

¿Tal vez conspiró  su genuina falta de soberbia, su tarea silenciosa en la docencia, su afán por investigar antes que darse a conocer?.

Puede ser.

Por ahí, un escritor de algún renombre (1), decía que “era un caballero de polainas y de corbata de pajarita, de grandes mostachos y de bastón”. Antes lo había tildado de  “un personaje anticuado, anacrónico y simpático”, con lo cual evidentemente quiso posar de humorista frente a sus lectores.

Alguien debió sonreír. . .

Raúl Silva Castro, en cambio,  le dedicó conceptos justos y elogiosos. Dice: “En la literatura crítica chilena ocupa Solar Correa un lugar de excepción por el equilibrio de que dio muestras en sus ensayos. Después de abarcar las letras españolas, hubo de concretarse en !a parte final de su labor a las letras nacionales, en cuyo esclarecimiento se le deben contribuciones de primera categoría. Los estudios que publicó sobre Ercilla, Oña, Ovalle y otros escritores, son decisivos para juzgar a los autores de la literatura colonial ante la sensibilidad literaria de hoy. También merece mención en esta parte de su obra el libro titulado Las tres colonias, que se publicó después de sus días (1943), en el cual retiene noticias dispersas para caracterizar los tres siglos de dominación española desde el punto de vista espiritual y con relación a la formación del carácter del pueblo chileno. Aunque no era aficionado a las polémicas literarias y en vida mantuvo siempre completo apartamiento de capillas y de grupos, adoptó por única vez actitud de polemista con La Muerte del Humanismo en Chile ( 1934), libro destinado a lamentar la supresión de los estudios de latín y de griego. El estudio mismo es un capítulo de la historia literaria que estaba por escribir y una espléndida monografía que muestra en el autor erudición y buen gusto”.

 

LIBROS PUBLICADOS

La obra se basa, fundamentalmente, en los apuntes que desarrolló en la docencia, como también, en los artículos publicados en medios de prensa.

 

Idioma Patrio 1922

Poetas de Hispanoamerica1926

Escritores de Chile 1932

Semblanzas Literarias de la Colonia 1933

La Muerte del Humanismo en Chile 1934

Técnica Literaria

Las Tres colonias 1936 (póstumo)

—————————————————

(1) Jorge Edwards

Anuncios