Federico Gana

Prohibida la reproducción del texto, salvo que se mencione al autor y la fuente.

 

 

Por Jorge Arturo Flores

 

 

 

 

Rasgos biográficos

 

Nace en Santiago de Chile el 15 de enero de 1867. Estudia en el Liceo de Linares y posteriormente en el Instituto Nacional. Ingresa a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, titulándose de abogado en 1890. Fue segundo secretario de la Legación Chilena en Londres, trabajo que finaliza con la caída del Presidente Balmaceda. Viaja por Francia, Bélgica y Holanda. Regresa a Chile en 1892. Trabaja en el bufete del abogado Marcial Martínez. Por motivos de salud se traslada a su fundo El Rosario de Linares. Creador, junto a otros escritores, de la revista El Año Literario, que dura 3 meses. Publica sus cuentos en El Mes Ilustrado, la Revista Ilustrada y en las revistas la Ley, la Revista Cómica, la revista Nueva. Obtuvo el tercer premio en el concurso organizado por la Revista Católica. En 1905 escribe en el Diario Ilustrado y en 1906 comienzas sus colaboraciones en la revista Zigzag. Contribuciones suyas aparecieron en Sucesos, Pacifico Magazine, Silueta, Selva Lírica, La revista Chilena, Atenea, El Mercurio y Las Ultimas Noticias. También en Caras y Caretas de Buenos Aires. Suman más colaboraciones en Luz y Sombra, Pluma y Lápiz, Santiago Ilustrado, Instantáneas, La Tribuna, Los Debates y La Patria.

Muere el 22 de abril de 1926 en el hospital San Vicente

El escritor

En la mayoría de las historias, panoramas, semblanzas o artículos pertinentes, se compara la obra literaria de Federico Gana con la de Baldomero Lillo. En una cuestión son análogas: ambos son los iniciadores del gran cuento chileno. Pero en términos de asuntos, motivos o temas, existe una diferencia considerable. Mientras Baldomero Lillo retrataba la miserable, sufrida y desquiciadora vida de los mineros de Lota, con ánimo de rebelión y súplica de mejores instancias de vida, Federico Gana escribía sus cuentos desde la perspectiva del patrón amigo con sus inquilinos. Por tanto, no hay mensajes vengativos ni puños alzados. La atmósfera que respiran sus criaturas es la resignación frente a la vida, enaltecido, en todo caso, por grandes virtudes como seres. Es un ambiente melancólico y apacible, otoñal, merced al diestro manejo del lenguaje de Federico Gana y a su cultura.

Gana escribió cuentos en diversas revistas y diarios de la época. Los conocidos fueron agrupados, como sabemos, en un texto intitulado “Días de Campo”. Sorprende, al leerle, la variedad de temas: “la tristeza, la discreción, la politiquería, las estafas, los negocios locos, las trampas, la envidia, los idilios de los pobres, la necesidad de afectos, el pudor de ellos, el alcoholismo, las perturbaciones síquicas, la decadencia de las clases, la ascensión económica, la condescencia con los contrabandistas y cuatreros, la fidelidad y eficacia de los perros. El heroísmo callado, la fe cristiana, las ansias sin nombre, el deseo de subir, el reconocimiento al señorío, la gratitud, la caballerosidad de un niño pobre, etc.” (Alfonso Escudero, Obras Completas, 1960).

Un amplio abanico de posibilidades que Federico Gana estructura con acierto, simpatía y calidad. Seguramente los escritores ideologizados mirarán con algún desdén la temática de Federico Gana, dado que no hay profundización allí del drama social, es decir, la eterna lucha entre pobres y ricos. Pero no olvidemos que “la creación literaria no se nutre sólo de sentimientos y de convicciones, por muy profundos y auténticos que estos sean, sobre todo cuando su objetivo fundamental se orienta hacia un proselitismo ajeno a toda perspectiva estética” (María Isabel Sáenz-Villarreal, Historia de la Literatura Chilena, El Superrealismo).

Aunque en materia de gustos nada hay escrito, creemos que son tres los cuentos que resaltan en la producción del escritor: Maiga, Paulita y La Señora, especialmente este ultimo. “Son ejemplos de miseria, nobleza, desengaño y pundonor que van sucediéndose, concertándose en la memoria, con una entonación de lejanía, un colorido y una resonancia donde la pintura y la música se mezclan” (Alone, postfacio de Obras Completas).

Sobre su obra en general, el gran cronista Literario Alone dijo: “Federico Gana descubrió el campo chileno. Claro que antes de él otros habían hecho descripciones de la naturaleza. Nadie inventa en absoluto ningún género y los más originales tienen precursores. Pero él dio la nota armoniosa y justa, tuvo la emoción artística del paisaje natural y supo transmitirla dentro de la medida, cosa que no podría afirmarse de sus antecesores ni tendrán derecho a reclamar quienes lo han imitado después con exceso” (10.10.1926) (JAF)

Libros publicados

Días de campo 1916

Cuentos completos 1926

Señora, 1928

Manchas de color y nuevos cuentos, póstuma, 1934

La señora, póstuma 1943

Obras Completas 1965

Ver comentario sobre cuento La Señora en http://www.cronicasliterarias.wordpress.com

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