JOSE ANTONIO SOFFIA

Prohibida la reproducción del texto, salvo que se mencione el nombre del autor y la fuente.

Por Jorge Arturo Flores

Rasgos biográficos

Nació en Santiago de Chile el 22 de septiembre de 1843. Algunos investigadores no concuerdan con el lugar de nacimiento y han propuesto Valparaíso, pero hemos de creerle a un acucioso investigador literario como era don Raúl Silva Castro, quien se ha definido por Santiago. Sus padres fueron don Hilario Antonio Soffia y doña Josefa Argomedo, hija de don José Gregorio Argomedo, secretario de la primera Junta de Gobierno de Chile. Cursó sus estudios en el colegio San Luis, en el Colegio de los Sagrados Corazones de Valparaíso para terminar en el Instituto Nacional de Santiago. Estudió leyes, pero no se recibió de abogado. Fue profesor del Colegio la Unión (1866-1867) Colaboró en el diario La Voz de Chile y El Ferrocarril, en la revista Sud América. Asimismo, publicó sus trabajos en la revista La Mariposa de Valparaíso, El Correo Literario, La Revista Ilustrada, La República Literaria, Las Bellas Artes, Revista Americana, el semanario La Estrella de Chile. A los 21 años ingresa la Biblioteca Nacional. Luego es nombrado Intendente de la provincia de Aconcagua (1871). Fue designado en 1872 Subsecretario del Ministerio del Interior. Posteriormente es elegido diputado por Petorca. El gobierno de la época lo elige Ministro Plenipotenciario en Bogotá (1181-1886).
Muere a los 43 años en Bogotá. El 10 de marzo de 1886.

El Escritor

José Antonio Soffia es el autor de la poesía transformada en canción, Río, Río, que se intitulaba primigeniamente Las Dos Hermanas. Recuerdos del Magdalena, y que la tradición ha vuelto popular, manteniéndose en el tiempo y constituyendo repertorio obligado de paseos y reuniones sociales.. Es uno de sus puntos altos. Ya se sabe, si los versos soportan la tempestad cronológica, aquello constituye el tributo de la inmortalidad de un autor. Pero también Soffia es creador de otros bellos poemas que, si bien no han traspasado ciertas murallas, se pueden leer con agrado. Otra de sus cumbres y que, en definitiva, lo catapultó a la celebridad en su época es el largo poema Cartas a mi Madre, hermosos versos que el tiempo, lamentablemente, no ha mantenido como su popular Río Río. “Ese trabajo arrancó lagrimas a muchos ojos y es tal vez lo más bello que ha brotado de su pluma”.(Enrique del Solar). Comenzaban así: “ Preciosas cartas de mi madre amada/ pedazos de su tierno corazón/ vosotras sois mi herencia más preciada/el solo bien que encuentro en mi aflicción.”
Poeta íntimo, le tocó en suerte presenciar los avatares de la guerra de Chile contra España y la Guerra del Pacífico. Sus impresiones de estas gestas bélicas las plasmó en poesías que, en aquel entonces, causaron simpatía y aplausos. No era su fuerte en todo caso. Alguien lo definió como poeta del amor, porque, pese a su apretada agenda laboral, se dio el tiempo para cantar al amor en todos sus matices. La suya fue una poesía sensible, tierna, suave, delicada, melancólica, contemplativa.
Pero no solo de amor y de la patria habló en sus trabajos. Estuvo presente en las vicisitudes políticas de su época y para ello manejó la pluma en el poema satírico, realizándolo en forma decorosa. También tradujo a Petrarca, Víctor Hugo y Heine, además de los salmos penitenciales del rey David
José Antonio Soffia es uno de los grandes poetas de Chile, pero no es muy conocido en el público lector ni se le nombra a menudo. Su impronta está manifiesta en las historias y panoramas literarios y también en el inconsciente de las personas cuando, en paseos y reuniones, entonan el Río, Río.

Libros Publicados

Poesías Líricas, 1875
Exequias del candidato popular, 1876
Hojas de Otoño, 1878
Poemas y poesías, 1885
Víctor Hugo en América, 1889¡

TEXTO: Jorge Arturo Flores

RIO RIO

Qué grande que viene el río,
qué grande se va a la mar.
Si lo aumenta el llanto mío
qué de grande que ha de estar,
si lo aumenta el llanto mío
qué de grande que ha de estar.

Río, río, río, río,
devolveme el amor mío,
devolveme el amor mío
que me canso de esperar.

Manuelita. Manuelita,
mira cómo viene el río,
mira cómo viene el río
y mi amor no vuelve más.

Qué triste que silba el viento
en las hojas del pinar.
Si lo aumenta mi lamento,
que de triste silbará,
si lo aumenta mi lamento,
que de triste silbará.

 

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