Manuel Magallanes Moure

 

Por Jorge Arturo Flores

Nota: Hemos comprobado como nuestro análisis de esta semblanza, la segundas sección, “El Escritor” fue transcrito literalmente en la página Wikipedia, en lo concerniente al poeta chileno. Nos felicitamos.

Nota II: Se prohibe la reproducción del texto, salvo que se mencione el nombre del autor y la fuente.e

 

Rasgos Biográficos

Nació en la Serena (Chile) el 8 de noviembre de 1878. Su padre fue Intendente de Coquimbo y miembro de la Corte de Apelaciones. Realizó sus estudios humanísticos en Santiago. Vivió largos años en la ciudad de San Bernardo, en la calle Eyzaguirre donde realizaba tertulias literarias. Editó la revista Chile Ilustrado (1902). Participó en la Revista Cómica, colaboró en El Mercurio, Las Ultimas Noticias y la revista Zigzag. En 1904 recibió a la Colonia Tolstoyana. Se casa en 1903 con su prima Amalia Villa Magallanes. Se desempeñó como Secretario Municipal y Alcalde de San Bernardo. Funda en 1911 el periódico La Reforma que se mantuvo hasta 1916. Fue Presidente de la Asociación de Artistas y Escritores de Chile la que en 1914 patrocinó Los Juegos Florales, donde Gabriela Mistral presentó sus Sonetos de la Muerte. Dio nacimiento al Grupo Literario Los Diez junto a Pedro Prado y otros artistas. Incursionó en la pintura, presentando una exposición publica en 1916. En 1918 funda la Sociedad de Conferencias Publicas en el salón de la Escuela Superior de Niñas Nº  2. En 1922 viajó en misión oficial a Europa.

Falleció el 19 de enero de 1924 a los 45 años de edad.

El  escritor

La poesía de Manuel Magallanes Moure se enmarca dentro del contexto del romanticismo, lejos del realismo criollo y del naturalismo crudo de los escritores de su época.

Y como todo romanticismo que se precie de tal, el trabajo del escritor rumba sus pasos hacia versos sencillos, simples, de mucho sentimiento, donde el paisaje, especialmente todo lo concerniente al mar (buques, playas, olas), cobra especial realce. Dentro de este aspecto, el amor, (¡era que no!), es el artífice de su producción.

El poeta tuvo gran popularidad en su tiempo.

Sin embargo, como en todo orden de cosas, no faltaron los críticos a su tarea. Y los eruditos de costumbre, con cejas enarcadas y ceño fruncido, no encontraron nada más loable que desmejorar su labor, aduciendo que su poemática poseía imágenes gastadas, era anémica, vago el objeto poético, había torpeza para entrar en el campo metafísico, se tropezaba con  un romanticismo de segundo plano y existían influencias mal asimiladas de Darío, Nervo, Maerterlinck, Samain, Espronceda”, objeciones, como se verá, ciertamente mortificantes y definitivas, que dejaban en un pie mínimo la tarea de Magallanes Moure.

Pero era la visión de los académicos y cierto críticos literarios, los cuales, en general,  nunca están de acuerdo con los gustos del lector, que es, a fin de cuentas,  el fin ultimo de cualquier obra literaria, aunque ellos crean, en su soberbia e intolerancia,  que su preeminencia debiera ser lo óptimo y concluyente.

También hubo ojos hacia el débil sentido de la realidad, lo cual ciertamente habla muy bien de los románticos y no en  contra.

No obstante lo anterior, y pese a la reticencia de ciertos criticastros y poetastros, la poesía de Magallanes Moure fue bien recibida por el lector, valoró su esfuerzo, no le pidió más de lo que podía hacer (gran sabiduría popular) y sus poemas aun permanecen en la memoria de muchos por su frescura, su sencillez y flexibilidad; la hondura de quien se acerca al corazón, cierta ingenuidad, algo de paz y monotonía que nunca molestó, denotando en definitiva buen gusto y sensibilidad, además de ser  agradables y bellos.

Y una cosa importante: se presentan lejos de la jerigonza, el enrevesamiento y la oscuridad.

Gabriela Mistral, no ciertamente objetiva (no tenía por qué serlo) derramó palabras de elogio para la poesía de Magallanes Moure: “ Es una pena que tengamos tan desacreditado el elogio en América, que no significa nada decir que la poesía de Magallanes fue la más pura, porque se ha dicho eso precisamente de muchos. Pura, por la ausencia de didactismo, por un desinterés total de doctrina; pura por escrupulosa en la técnica y por ceñidamente sincera”.

Con ese elogio debiera bastar.

Libros publicados

Tuvo la discreción y el buen gusto de publicar poco, lo necesario. Son cinco poemarios que hablan de su sensibilidad artística a gran nivel, un libro de cuentos y otro de teatro, además de una recopilación póstuma:

Facetas, 1902

Matices, 1904

La jornada,1910

La batalla, lluvia de primavera, 1912

Que es amor, 1915

La casa junto al mar, 1918

Florilegio 1921

Sus mejores poemas, 1926 (obra póstuma, publicada por Pedro Prado)

TEXTO: Jorge Arturo Flores

FOTO: Memoria Chilena

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