OSCAR CASTRO

 

Prohíbese la reproducción del texto, salvo que se indique el autor y la fuente.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Jorge Arturo Flores

Rasgos biográficos

Nace el 25 de marzo de 1910 en Rancagua. Estudió en la Escuela Superior Nº 3 de Rancagua. En 1923, ingresa al Instituto O’Higgins. Había sido abandonado por su padre. También hay noticias que estudió Humanidades en el Liceo de Rancagua. De niño realiza oficios humildes. Posteriormente fue empleado de banco, bibliotecario, periodista y  profesor de Castellano  en el Liceo de Hombres de Rancagua,( desde 1943 hasta su muerte). Fundó la revista Nada del grupo Los Inútiles, el cual integró. Participó en la Alianza de Intelectuales de O’Higgins. Dirigió el diario La Tribuna hasta 1939. Fundó la revista Actitud (1943). En 1945 la Municipalidad de Rancagua lo declaró Hijo Ilustre. Obtuvo un primer premio y dos menciones honrosas en el concurso internacional de la Asociación de Educadores de Liniers, Argentina por Camino del Alba (1938). Logró el Premio Atenea y Municipal de Santiago por La Sombra de Las Cumbres1944.
Fallece en el Hospital Salvador de Santiago el 1 de noviembre de 1947, producto  de  tuberculosis.

El Escritor                   

Poeta, novelista, cuentista, periodista. Pertenece a la generación literaria de 1942. Desarrolló una ingente labor cultural en Rancagua. En vida supo de las loas que le tributaron sus conterráneos y la mayor parte de la grey literaria. Su trabajo tuvo una aceptación casi unánime de la crítica  y sus poemas fueron motivos de creaciones musicales. A diferencia de otros autores, su obra en general es consistente, se maneja con acierto en los tres géneros que eligió y no hay grandes vacíos en ellas ni desniveles que sobresalgan.

El autor fue parejo, eficaz, creativo, original, todo un acierto.

Como poeta, por ejemplo, su estro es de un alto vuelo lírico, con vivencias campesinas, simple en su relato y con una expresividad artística excelente. En sus manos, por otra parte,  el cuento se enaltece con su lenguaje lírico, pero sin mellar la fuerza del nudo narrativo ni el espléndido dibujo de los caracteres ni la originalidad dela trama. Lautilización de la lengua campestre con sus modismos, circunstancia que en otros autores es una traba para la fácil lectura, en Castro se hace simple, efectivo, porque está engarzada en la trama, en el nudo, en la fluidez del relato. No es una piedra obstaculizadora ni desconcentra al lector, como lo hacía Mariano Latorre. Hay en sus narraciones una simplicidad de escenarios que no esconden las profundas diferencias sociales que aquejaban al hombre de tierra. Es un matiz que Castro maneja con absoluto imperio, dejando al lectorla reflexión. Engeneral, sus cuentos cortos, que son muy buenos, nos descubren la soledad, especialmente  de los relegados por Dios. Hay un mirar detenido de los sentimientos, las emociones, sus escasas alegrías, los amores tormentosos. La delineación del aislamiento, el abandono, las carencias afectivas de sus personajes, es  predominante en su quehacer.

Lo trasluce el libro Huellas en La Tierra.

En la abundancia de relatos breves, se recuerda con especial cariño a “Lucero” y “El Callejón de los Gansos”. El primero de un dramatismo seco, viril, propio de seres acostumbrados a la rigurosidad dela cordillera. Elotro, sonriente, juguetón, irónico, desnudando las trancas y pesares de cierto grupo de chilenos en su convivencia diaria.

Interesante resulta cotejar la paradoja de escritores que escriben con algún humor y cierta ironía, en circunstancias que en su vida cotidiana no tuvieron precisamente momentos de gran regocijo u holgamiento económico. Recordamos, en la misma senda, el cuento “Inamible” de Baldomero Lillo.

Conocemos sobradamente las vicisitudes que le tocó vivir a Baldomero Lillo y el mundo literario también sabe  las de Oscar Castro.

Sin embargo, en medio del vendaval, se permiten una sonrisa.

“Comarca del Jazmín” es su libro más conocida. Refleja la evocación infantil llena de ensueño y fantasía. Para algunos es una pequeña obra maestra. Posteriormente, en la misma senda, la autobiografía intitulada  “La vida simplemente” provocó comentarios disonantes en los círculos literarios, movido ante todo por el ambiente que describe. “Desciende a las mayores crudezas y pone con detalle el dedo en la llaga” diría Alone. Muy afín, por lo demás, al descrito por Manuel Rojas, Alberto Romero, Armando Méndez Carrasco, Nicomedes Guzmán, etc.

En esa época, al parecer, había  códigos sociales que no eran aceptados, empezando por las descripciones de los lenocinios, sus ocupantes y terminando con las derivaciones morales que de ellos nacían.

Oscar Castro, al igual que González Vera, se interna con propiedad en los vericuetos de la pobreza,   mostrando, exponiendo, pero sin mancharse.

Es su facultad matriz.

Todo sale digno de su pluma. No ensucia el ambiente ni enrarece el aire. Sus personajes se plantean la vida con cierta altura y si bien  reitera el segmento social de los pobres, no hay allí puños alzados ni consignas partidistas. El autor maneja con destreza los motivos, los asuntos y deja entrever magistralmente las grandes injusticias sociales.

La meditación corre por cuenta del lector.

Libros publicados

En la literatura chilena Oscar Castro tiene más renombre como poeta que como prosista. Sin duda que ha coadyuvado la difusión de sus poemas traducidos a canciones. No obstante ello, nos parece que su tarea narrativa es tan sólida como la  poemática y tiene virtudes notables para encaramarse en el sitial de los grandes narradores. Más aun, nos atreveríamos a decir que  su faena como novelista y cuentista superan al poeta por la diversidad temática, como asimismo, por el fuerte enfierramiento estructural de su obra,  la simplicidad de la trama, la profundidad de sus asuntos y la llaneza del estilo. “La Comarca del Jazmín”, “Llampo de Sangre”, “La vida Simplemente” y “Lina y su sombra” son textos que representan lo aseverado a cabalidad. Por otra parte,   “Huellas en la Tierra” y “La Sombra en las Cumbres” demuestran el cabal conocimiento que poseía Castro en la cuentística.

Seguramente el hecho que la mayor parte de su narrativa haya sido  impresa póstumamente contribuyó al desconocimiento como novelador.

Camino en el alba 1938

Viaje del alba a la noche 1940

Huellas en la tierra 1941, 1994

Reconquista del hombre 1944

La sombra de las cumbres 1944

Comarca del Jazmín 1945

Póstumos

Glosario Gongorino 1948

Rocío en el trébol 1950

Llampo de sangre 1950

La vida simplemente 1951

Antología Poética de Oscar Castro 1952 (selección de Hernán Poblete Varas)

Lina y su sombra 1958

Nueva Antología Poética de Oscar Castro 1972 (selección de Isolda Pradel)

Sombra Inmortal. Cantata a la muerte de Federico García Lorca 1973

TEXTO: Jorge Arturo Flores

 

Ver comentarios sobre su narrativa en http://www.cronicasliterarias.wordpress.com  (Oscar Castro y su narrativa y Oscar Castro: La Vida Simplemente).

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